viernes, 31 de enero de 2014

Casual Friday: Fix This




A veces resulta abrumador la cantidad de buena música que queda por conocer. En cuanto te descuidas se te pasa un grupo, un intérprete, una banda que merecen tu atención... Además, es inevitable pensar cómo la crisis del sector y la otra, la grande, les pueden estar afectando a la gente que se mueve al margen de los grandes circuitos. Que, por cierto, suele ser la gente que más merece la pena...



Fix This es una banda madrileña que nació en 2008. Su estilo va del jazz al funk pasando por el swing, y en sus conciertos son capaces de ir de lo más intimista, una cálida combinación de guitarra y voz, hasta la locura de los metales y unos ritmos frenéticos. Tras Blim Blam, de 2011, el verano pasado sacaron su segundo disco: Brazil Sessions. La mayoría de la música y las letras son de Loralí, su vocalista, que es capaz de modelar tres idiomas a su antojo, de beber de las fuentes más diversas y de regalarnos una voz adulta, dulce, desvergonzada y seductora. 


La canción que os propongo hoy se titula "Ain't got no boss", y pertenece a su primer disco. Con una letra aparentemente sencilla se va desarrollando una base rítmica que termina en un estribillo lleno de optimismo y de una alegría totalmente adictiva. Su música atrapa y cautiva, pero para terminar a sus pies habría que disfrutar de su cercanía en vivo. Por suerte veo en su web que próximamente actuarán en Madrid. No sé vosotros, pero creo que yo ya tengo medio organizado un plan.


¡Disfrutad del fin de semana!





If you look at yourself
And analyze what you can do
to be helpful to someone, somehow
Take that quality, buried into you
And work it out, try it out, make it grow
and Let it flow...
For all dreamers, makers, breathers, feelers...
No one to catch my soul
To put in me the same old load
When I could naturally flow and play
you'd better let yourself go!



jueves, 30 de enero de 2014

La Ceuta de Telecinco




Cuando desde @birraseries me invitaron a festejar este miércoles el segundo aniversario del grupo viendo El príncipe, no tenía nada claro si quería ir. Por un lado era una nueva ocasión para reencontrarme con otros seriéfilos con los que habitualmente me relaciono por Twitter y además con una celebración importante (espero poder dedicarle un post entero al tema en breve). Por otro lado, ver una serie española, y además de Telecinco, me echaba bastante para atrás... 


Pero como los prejuicios están para superarlos, había que darle al menos una oportunidad a la serie. Y allá fui.


En primer lugar nos ofrecieron un pequeño aperitivo, tras lo cual unos 80 blogueros pudimos disfrutar del primer episodio, de algo más de una hora, para finalmente tener un encuentro con los creadores César Benítez y Aitor Gabilondo. También participaron en la presentación Mirta Drago, Directora de Comunicación de Mediaset y Paolo Vasile, Consejero Delegado de Mediaset en España, al que seguro que todos conocéis.


El título de la serie hace referencia a un barrio fronterizo y conflictivo de Ceuta al que llega un nuevo inspector jefe, Morey (Álex González), para hacerse cargo de la comisaría del distrito, controlada hasta entonces por el corrupto Fran (José Coronado), e investigar a una posible red de fundamentalistas. Al llegar a la ciudad conoce a Fatima (Hiba Abouk), profesora de un centro cívico y hermana de Farouk (Rubén Cortada), el capo del tráfico de drogas en el barrio. 


La idea de la serie me pareció desde el primero momento de lo más interesante y como ya comenté a la reportera de Telecinco tras la emisión del episodio, me alegra que aprovechen las distintas realidades de la sociedad española para contar historias que se alejen del costumbrismo más rancio. Hay vida más allá de familias, bares y vecindarios chuscos. Ese me parece el gran acierto de la serie y espero que sepan explotarlo al máximo. 


Además, algunas interpretaciones son más que correctas: sorprende escuchar a Rubén Cortada después del fiasco de El tiempo entre costuras y hay que destacar al veterano José Coronado, con un papel de villano que es más de lo que parece.


El problema, si acaso lo fuera, sería que es una serie pensada para ser rentable. Telecinco no es el Plus y El príncipe no es Crematorio. Así que han cogido una idea fantástica y le han añadido ya desde el primer episodio un bar, unos niños, una historia de amor y un policía chistoso. Entiendo perfectamente los motivos y estoy segura de que los torsos desnudos y la imprescindible escena de cama encontrarán muchos más adeptos que las persecuciones o los preciosos exteriores que nos enseñan una Ceuta vibrante y luminosa. Cuando se busca agradar al gran público, se acaba por incorporar una serie de temas ya trillados y que ensombrecen la originalidad inicial del trabajo de los creadores. Si a eso le añadimos algún giro de guión cutre y una música incidental reiterativa y ensordecedora, podríamos llegar a concluir que la serie es un petardo...


Y tampoco es eso. Evidentemente no es The Wire, ni Engrenages, ni Romanzo Criminale (serie que, por cierto, Vasile alabó ante la pregunta de uno de los asistentes), pero me parece un producto digno y que tiene muy claro a dónde quiere llegar. Y que seguramente consiga el éxito esperado. Además de la idea y las interpretaciones, que ya he mencionado, tiene cosas cuidadas, unos excelentes efectos visuales y unas escenas de acción muy creíbles. Además, es una gozada de ver, y no me refiero a sus protagonistas masculinos: hay una escena en la que solo por los caftanes ya da ganas de ir de boda en el Magreb.

Después de ver el episodio, los responsables se sometieron a las preguntas de los asistentes. Y aunque ante muchas de las ellas prefirieron irse por la tangente, sí que dieron algunos datos útiles, como que se inspiraron en hechos reales acaecidos en 2008 o que desean que la serie, de alguna forma, normalice la multiculturalidad en nuestro país. También confesaron que, aunque solo tienen diseñada esta temporada, esperan poder darle continuidad a la historia a largo plazo. Además, destacaron que, en lugar de una serie policiaca procedimental, querían ver la temporada como una gran película dividida en trece partes. Por último, también me llamó mucho la atención que, antes del episodio, emitirán un documento explicando la problemática real de El príncipe y la ciudad de Ceuta.


Durante el encuentro, además, tuve la suerte de estar sentada con una de las responsables de la productora y me estuvo contando un poco más de tú a tú el trabajo de desarrollo de la serie. Aunque no pudimos hablar mucho, fue muy interesante y me animó a seguir con ella, porque al parecer irá ganando y asentándose con el paso de los episodios. También me comentó que han intentado pegarse lo máximo posible a la realidad, hasta el punto de que algunas de los sucesos que se muestran en la serie luego han llegado incluso a ser noticia a posteriori. Además, al parecer, ya hay grupos que se están quejando de la imagen que se ofrece de la comunidad musulmana (y tengo que reconocer que en cierto modo lo entiendo)... 


Como ya me ha sucedido en otras presentaciones, me cuesta criticar una serie después de ver el trabajo que esconde detrás. Los creadores saben de sobra qué es una buena serie y estoy segura de que sin las limitaciones de un presupuesto y unos objetivos de audiencia, serían más que capaces de hacer grandes cosas. E intentan llegar a ello. Cuando ves el esfuerzo y el cariño de quien lleva desarrollando un proyecto desde hace años, se hace difícil despotricar desde la comodidad y el anonimato del sofá. Así que, a pesar de los fallos, me niego a quedarme en lo negativo e intentaré darle unos episodios más (espero que queden disponibles en la web, porque no quiero ni pensar a qué hora terminarán la emisión en prime-time si añadimos los anuncios). Al menos, como recomendó uno de los que más sabe de esto, hasta el cuarto episodio. Si la véis, ya me contaréis qué os ha parecido. 



miércoles, 29 de enero de 2014

Cómo me enamoré de vuestra madre




Una de las cosas que primero tenemos que aprender los que tenemos la boca un poquito más grande de lo normal es a rectificar...


Hace un par de semanas comentaba por Twitter que, a pesar de haber defendido siempre Cómo conocí a vuestra madre, esta novena y última temporada me estaba aburriendo. Y que, a diferencia de otros que la habían dejado hace tiempo y habían vuelto a ella para la gran despedida, era ahora cuando yo me planteaba dejarla. Y que si no la dejaba era precisamente porque ya no me quedaba nada para terminarla.


¡¡¡Paparruchas!!! El episodio de esta semana, que además es el número 200 desde que empezó la serie, ha terminado de reconciliarme, me ha vuelto a sacar una gran sonrisa y me ha dejado con ganas de más. 


Es cierto, tiene un cliffhanger que no me interesa nada y la aparición de los protagonistas es poco menos que anecdótica, pero el episodio tiene toda la comicidad y, sobre todo, toda la ternura que los que hemos amado la serie echamos de menos. Los mejores momentos de Cómo conocí a vuestra madre son aquellos en que la comedia tiene alma, y tan solo con esa interpretación de La vie en rose de Cristin Milioti tan "hepburniana" ya habrían conseguido un episodio memorable. Pero es que, además, los guionistas han conseguido hilar algo coherente con todo lo que hemos visto en los ocho años anteriores, han creado una historia triste, bella, emotiva y esperanzadora, y todos nos hemos enamorado un poco de los ojos de la madre. 


Ella tiene todos los elementos que nos llevaron a encariñarnos con Ted (lo que hace que realmente veamos que son perfectos la una para el otro) pero, por suerte, su aparición tan tardía y su exposición tan limitada han permitido que no lleguemos a cansarnos de sus rarezas, sino que nos resulten tiernas y queramos saber más sobre ellas. Evidentemente el capítulo ha tenido mucho más, como esas referencias siempre divertidas y bienvenidas a teorías locas como la del hombre desnudo (igual que la semana pasada volvieron a la famosa --y cierta-- teoría de que nada bueno sucede después de las dos de la madrugada) o los saltos temporales y el juego de puntos de vista (¿este episodio no os ha recordado a Coupling?). 


Probablemente sean esos malabarismos de guion lo que recuerden los que más saben de esto. Pero para mí, lo que hará que no olvide esta serie cuando termine y lo que me hará recordarla con cariño no será solo lo mucho que me reí con ella, o los juegos más meta, sino que en ocasiones sabía encontrar el punto en que llegar desde la pantalla hasta nuestro corazoncito. Y eso no lo consiguen todas.




viernes, 24 de enero de 2014

Casual Friday: Stromae



Tenía apuntado hablar de Stromae en el blog desde hace bastantes días y el miércoles por la noche, mientras esperaba a que en La 2 pusieran Requiem (que al final no pude ver porque ¡¡¡solo la emitieron en versión doblada!!! definitivamente me he malacostumbrado) apareció una promo de Cuéntame en la que de fondo sonaba precisamente el tema que tenía en mente. Así que había que aprovechar la casualidad; los astros se habían alineado para que hoy escuchásemos juntos esta canción.


Si seguís El Hexágono, el estupendo programa sobre música en francés que Radio 3 emite los sábados por la noche, seguro que ya sabéis quién es el "Maestro". Y si no, os lo presento: Paul Van Haver es un cantante de hip-hop, compositor y productor bruselense que saltó a la fama en Europa con "Alors on danse" en 2010. En agosto del año pasado publicó Racine Carrée, un segundo disco con más influencias pop y de las músicas del mundo, en cuyas letras ha seguido tratando algunos problemas de la vida contemporánea. 


La canción que hoy os propongo es "Formidable", que constituye el segundo single del disco, y en la que Stromae aborda los problemas de pareja. Os resultará curioso saber que el vídeo, en el que se muestra al cantante borracho en una parada de tranvía, se grabó en cámara oculta, por lo que se hizo famoso en youtube incluso antes de su publicación. El tema ha ganado, entre otros, el premio a la canción francófona del año de la emisora NRJ. Parece ser que la idea de la canción surgió porque un mendigo le interpeló con el "tu t'crois beau?" (mi traducción a vuelapluma de un fragmento de la canción, al final de la entrada), mientras paseaba con su chica por la calle.


Es gracioso porque, a pesar de que este artista no coincide en absoluto con mis gustos habituales, tanto este tema como el single anterior, "Papaoutai", me gustan mucho... Espero que a vosotros os suceda lo mismo. 

¡Buen finde!





Eh tu t'es regardé, tu t'crois beau                            Eh, tú, ahí mirándote. ¿Te crees muy guapo
Parce que tu t'es marié                                                   porque te has casado?
Mais c'est qu'un anneau mec, t'emballes pas                  No es más que un anillo, tío, no te emociones.
Elle va t'larguer comme elles le font chaque fois               Ella te va a dejar como hacen siempre.
Et puis l'autre fille tu lui en as parlé ?                     Además, a la otra ¿se lo has contado?
Si tu veux je lui dis comme ça c'est réglé               Si quieres, yo se le explico y ya está.
Et au p'tit aussi, enfin si vous en avez                    Y al niño también, bueno, si es que tenéis hijos.
Attends 3 ans, 7 ans et là vous verrez                    Espérate 3 años, 7 años y ya verás
Si c'est..                                                                              Si es...
Eh tu t'es regardé, tu te crois beau
Parce que tu t'es marié,
Mais c'est qu'un anneau mec, t'emballe pas,
Elle va te larguer comme elles le font chaque fois
Et puis l'autre fille tu lui en as parlé ?
Si tu veux je lui dis comme ça c'est réglé
Et au petit aussi, enfin si vous en avez
Attends 3 ans, 7 ans et là vous verrez
Si c'est...

Paroles trouvées ici : http://www.parolesdeclip.fr/formidable-stromae.html

lunes, 20 de enero de 2014

El mundo en que especulamos



Este fin de semana estuve revisando la excelente adaptación que la BBC hizo en 2004 de Norte y Sur, la novela más famosa de Elisabeth Gaskell, y me fijé en un detalle que resulta fundamental para el desarrollo de la trama y que normalmente no se tiene demasiado en cuenta. 


No sé si debería avisar de spoilers, porque entiendo que todo el mundo habrá visto ya la miniserie o habrá leído el libro (y si no, no sé a qué estáis esperando), pero por si acaso, avisados estáis. Aunque los spoilers que pueda apuntar en la entrada no van a afectar en absoluto el posible disfrute de la ficción, sé que hay gente muy quisquillosa con el tema, así que sabed que a partir de ahora va a caer algún detalle de tramas y personajes. 


La puntilla que termina de arruinar a John Thorton, el hombre hecho a sí mismo, el empresario duro pero justo, es no haber querido participar en una acción especulativa llevada a cabo por su cuñado. La misma acción, por cierto, que hace que la riqueza de Margaret Hale se multiplique y pueda ofrecerle una inversión sustanciosa para reanudar el trabajo en la fábrica. En varios momentos de la novela (y de su adaptación), la autora nos ofrece su opinión sobre este tipo de empresas y sus riesgos.


Me doy cuenta así de que la cuestión económica, todo lo que rodea a la inversión y a la especulación, tiene una gran importancia en la literatura victoriana, pero que en sus adaptaciones cinematográficas y televisivas quizá se haya dejado un poco apartada para dar mayor preponderancia a lo romántico o a lo  social. Y creo que se pueden sacar algunas enseñanzas de ello porque, al fin y al cabo, ya sabemos que la historia se repite. 
 

Es lógico que la ficción del XIX refleje los cambios que la Revolución Industrial y el incipiente capitalismo trajeron a Europa y que Inglaterra sea también en lo literario la punta de lanza de esa (r)evolución (ya sabemos que la especulación como tal es mucho más antigua, pero tengo la impresión de que es a partir de este momento cuando se generaliza, corregidme si me equivoco). No hay que ser ningún intelectual para comprender las advertencias que novelas como la ya mencionada Norte y Sur o su coetánea Tiempos difíciles, de Charles Dickens, esconden bajo la pátina de la novela costumbrista o la sátira.


Es en otra novela dickensiana donde encontramos las consecuencias más sórdidas de jugar con dinero: en ocasiones la inversión empresarial y la especulación se hallan separadas por una línea muy fina y en La pequeña Dorrit vemos cómo el protagonista, Arthur Clennam, termina por dar con sus huesos en la cárcel para deudores de Marshallsea tras el fracaso de su empresa con el inventor Doyle, pero también por la caída del banco Merdle tras una arriesgada operación especulativa.


Otra historia que trata esta cuestión de la inversión, la especulación y la ruina que conllevan es El mundo en que vivimos, novela satírica de Anthony Trollope que también cuenta con varias adaptaciones a la pantalla, la última de 2001. En ella, el oscuro empresario Melmotte consigue embaucar a los ricos londinenses para que inviertan en una línea de ferrocarril en Estados Unidos (argumento que recoge también la serie de AMC Hell on Wheels, aunque en este caso se trata de una ficción original, y no de una adaptación), experimentando un importante ascenso social hasta convertirse en miembro del parlamento inglés... Recordemos, por cierto, que fue precisamente a la sombra de la construcción de las líneas de ferrocarril en Estados Unidos cómo nacieron las empresas de calificación Standard & Poors y Moody's.



Si no me equivoco, actualmente es Rafael Chirbes, con Crematorio y En la orilla (querido Canal+, ¿me dejas pedirte su adaptación?) quien mejor está retratando la situación política, económica y social en que nos encontramos. Aunque hay multitud de artículos sobre economía en la red, creo que las dificultades cotidianas, el dilema ético y el declive como sociedad aún no están lo suficientemente representados en la ficción. Así que creo que puede ser una buena idea volver a los clásicos puesto que, a la postre, no hemos cambiado tanto y lo que tenemos ahora no deja de ser una consecuencia de lo que éramos antes. ¿Qué opináis? ¿Qué otras novelas o películas recomendaríais para comprender la realidad, pasada o presente?


viernes, 17 de enero de 2014

Casual Friday: Brad Mehldau




¡Por fin es viernes! Así que toca escuchar música para celebrar que ya está aquí el finde. Hoy no hay celebración ni excusa ni nada, simplemente me apetece escuchar a Brad Mehldau y compartirlo aquí, en petit comité.


Mehldau es un pianista de jazz estadounidense al que he conocido hace relativamente poco rebuscando por ahí y, desde que lo descubrí, me tiene fascinada. Es un tipo superexpresivo y tanto con su trío como en sus solos es un gustazo escuchar su dominio del instrumento y disfrutar de las sensaciones que provoca.


La pieza que os traigo hoy es una versión del tema "Paranoid Android" de Radiohead. En youtube hay varias versiones suyas, muy distintas, de la canción. Esta es bastante libre y más apacible que la original, aunque creo que consigue mantener los momentos de tensión con maestría. A mí me encanta. A ver qué os parece a vosotros.

Y ahora sí, a disfrutar del fin de semana. 





jueves, 16 de enero de 2014

El arte del culebrón



No me cansaré de decir que Revenge ha vuelto por todo lo alto. Después de una segunda temporada confusa y un poco "light", la tercera y su cambio de showrunner nos han devuelto la serie en plena forma. Y yo no podría estar más contenta.


La trama ha avanzado más en estos últimos diez o doce episodios que en las dos temporadas anteriores, y aunque por cada dos pasos adelante dé uno atrás, es imposible aburrirse. La serie va soltando lastre y deshaciéndose de personajes (o recuperándolos) según le conviene. Total, la verosimilitud nunca fue importante para nuestra ninja vengadora, que se va librando una y otra vez de las trampas que ella misma se pone.


Después de un amago de resignación y querer abandonar sus objetivos después del pequeño contratiempo que la ha llevado al hospital, Emily se ha puesto las pilas y nos ha devuelto su mirada acero azul flipante de superheroína vengadora con muy mala uva. Por desgracia, su nueva resolución se lleva por delante su relación amorosa con Aidan, que por enésima vez se despide (espero que por poco tiempo), abriendo de nuevo el horizonte a esa relación lógica pero aburridísima con Jack, personaje al que supongo que no se han podido cargar porque es necesario para el final feliz que la serie promete y que Emily acaso atisba mientras sostiene en sus brazos al pequeño Carl. Una lástima, porque el personaje ahora mismo aporta aún menos a la serie que Daniel, que por lo menos ahora se ha pasado al lado oscuro y se está convirtiendo en un digno hijo de... su madre. 


La serie se ha quitado todas las máscaras y se ha entregado en cuerpo y alma al culebroneo con tanta seguridad en sí misma que hasta se permite algún momento de pretendida profundidad. El otro día, viendo el último episodio, comentábamos por twitter que por ese hospital solo faltaba que apareciese Joey Tribiani interpretando al doctor Drake Ramorey o la mismísima Susan Sarandon con cerebro nuevo. 


Y es que va a resultar que hacer un culebrón también tiene su arte: no basta con esa iluminación californiana (aunque la escena tenga lugar en un interior), con los cardados, el lamé, los malos malísimos y los giros de guion imposibles... Eso ya lo han intentado muchas series en los últimos años, algunas incluso autoproclamándose herederas de los grandes culebrones de los ochenta, y no les ha funcionado. Y llega Revenge y cambia el lamé por los vestidos-venda y consigue colarnos con estilo y orgullo hasta una amnesia temporal. ¡Amnesia temporal! ¡Toma ya!




miércoles, 15 de enero de 2014

Otra vuelta de tuerca a Austen



La pobre Jane Austen lo aguanta todo. O quizá debería corregirme y decir que Orgullo y Prejuicio lo aguanta todo... Cuando no se aprovecha la expiración de su copyright para llenarla de zombis, se actualiza con saris y un Bollywood descafeinado, o se desvirtúa todo su humor para convertirla en una cursilada absurda. Y aún no quiero hablar sobre La muerte llega a Pemberley, pero intuyo que tampoco se va a salvar de la quema.


Así que no es fácil acercarse a un nuevo homenaje a la novela sin prejuicios (guiño, guiño). No basta con ser medianamente ingenioso y conocedor del mundo austeniano, ni amar a los personajes; ni siquiera la erudicción te va a salvar, ni probablemente el respeto a la obra. No sé muy bien cuál es la fórmula, pero por suerte creo que en Austenland, basada en la novela homónima de Shannon Hale, esta funciona. Y, además, lo hace en ambos niveles: el del homenaje y el de la comedia.


El argumento ya me parece fantástico: Jane Hayes es una austenita de manual, con su Darcy de cartón a tamaño natural, sus tazas liberty y la cabeza llena de romanticismo e irrealidad, que decide invertir todos sus ahorros en una "experiencia Austen" en Inglaterra, con su caserón, sus vestidos, sus actores, etc. Una vez allí, va descubriendo que mezclar ficción y realidad puede ser peligroso.


No nos llevemos a engaño, la película es una comedia romántica con todos los clichés del género, así que resulta bastante previsible, y utiliza a Jane Austen como podría utilizar una convención de trekkies o la Comic-Con para poner en marcha la maquinaria. Además, quitando el guiño que supone el protagonismo de JJ Feild (¡qué voz!) y la obra de teatro que montan los personajes (creo que es hora de volver a leer Mansfield Park, aprovechando el centenario). parece que para ser austenita baste con haber visto la sempiterna adaptación de la BBC de 1995 (¿o había otros guiños al resto de novelas y los he pasado por alto?). 


Pero como comedia es deliciosa. Ya he dicho que el punto de partida me encanta y me parece ridículo que haya llegado a ofender a algunos seguidores de Austen. ¿En serio? ¿Dónde se ha quedado el sentido del humor que es tan patente en su novelista favorita? Me parece que la sátira está tratada con mucho respeto (y, si la película tuviera un mensaje, sería precisamente ese: no te lo tomes demasiado en serio, vive tu vida) y se nota el cariño y el "fandom" de los creadores. Todo el mundillo que rodea a Austenland es divertidísimo, con esa megafonía, esos actores en sus periodos de descanso y esa Jane Seymour como una regadera. Las austenitas locas son hilarantes y mi querido Bret está estupendo (lo sé, no soy objetiva, echo mucho de menos sus sudaderas de animales).


Así que me parece una comedia fácil pero muy recomendable. Y no solo para los fans; creo que cualquier amante de la rom-com se lo va a pasar pipa, tanto con los elementos más caricaturescos como con el tema romántico. Entiendo que quizá es una peli muy nicho y por eso no se va a estrenar en cines en España, pero a mí, que no llego ni a austenita de todo a cien, me ha encantado. 



lunes, 13 de enero de 2014

Música y pasta: The Richest Songs in the World



Creo que ya os he contado que últimamente estoy vaga con las series. Puede que sea yo o puede que sea que no hay gran cosa que me interese en la parrilla. Aunque tengo bastantes cositas esperando a darles una oportunidad, reconozco que me apetece más ver documentales y, ahora que por fin me he comprado un cable hdmi para mi tele nueva, en mi casa ARTE vuelve a verse en pantalla grande. Y la vida es mejor.


De todas formas, de lo que yo quería hablar hoy es del último docu que he visto, es de la BBC Four y se titula The Richest Songs in the World y como su propio título indica, la premisa no podría ser más simple. En él, Mark Radcliffe hace un repaso a las diez canciones que más ingresos han generado en el último siglo.


El tema podría parecer extraño, pero el programa resulta muy entretenido y revelador. Permite sacar varias conclusiones, algunas de ellas sorprendentes, y ofrece una panorámica de la historia de la música popular un poco cínica pero muy acertada.


Ya desde el final de la lista resulta evidente que lo que da dinerito son las canciones de navidad y las canciones de amor/desamor. Y que hay que buscarse un buen abogado para no terminar siendo el pringado del grupo y ver cómo tu compañero se forra mientras tú terminas en la cuneta. Y que ser cantante no interesa, que luego las fans no te dejan tranquilo, hay que hacerse letrista, que puedes ser feo y anónimo y vivir como un rey.

En el caso de la música navideña, que tiene tres temas en la lista de las diez canciones más rentables, es gracioso ver que se han despojado del componente cristiano para centrarse en temas más familiares o nostálgicos, ya que la mayoría de sus compositores eran judíos. En cuanto al resto de canciones, el el documental no tiene reparos en hablar de royalties y ofrecer cifras que normalmente desconocemos, como los beneficios por venta de CD o descargas, en airear rencillas y repartos más o menos equilibrados, y en destacar la importancia de los productos derivados (hay un par de casos muy reveladores y que recuerdan muchísimo al famoso "Thicky Trick" que últimamente hemos visto en The Good Wife y las diferencias entre obra derivada y parodia).

 

En definitiva, un programa muy recomendable, no solo por lo que dice, sino también por lo que sugiere, que permite trazar un recorrido bastante acertado de la historia de la industria musical del último siglo (de la venta de partituras a la piratería), que a la vez es reflejo de la evolución que ha experimentado la propia sociedad.






[Por cierto, esta vez el documental está disponible en YouTube, pero no siempre es así y creo que hasta ahora no lo había indicado: por supuesto, si algún incauto se atreve a ver alguna de las series, pelis, etc. que comento en el blog y no le resultan fáciles de encontrar, que me lo diga y le explico de dónde las he sacado o directamente se las paso...]



viernes, 10 de enero de 2014

Casual Friday: Eric Whitacre



Últimamente estoy con mil cosas y no tengo mucho tiempo de ver series ni de escribir sobre ellas en el blog, pero hoy me apetecía aprovechar el viernes para compartir con vosotros una piececita de música que me estoy estudiando ahora mismo para trabajarla próximamente en un taller coral.


Se trata de "The Seal Lullaby" del compositor estadounidense Eric Whitacre. Como no estoy segura de que Whitacre sea muy conocido más allá del mundillo de la música coral, os diré que es un compositor bastante joven y que ha ganado numerosos premios, entre otros, un Grammy en 2012, por sus composiciones corales, que a mí particularmente me resultan muy etéreas, luminosas, apacibles y contemporáneas. Además, desarrolla el proyecto Virtual Choir que me lleva llamando la atención desde hace tiempo; cualquier día pierdo la vergüenza y me animo...

Volviendo a "The Seal Lullaby", si no recuerdo mal, surgió de un encargo de DreamWorks, que tenía pensado hacer una película de animación a partir de uno de los poemas de Ruyard Kipling. Aunque finalmente el proyecto no llegó a buen puerto (y DreamWorks terminó haciendo Kung-Fu Panda), tenemos que darles las gracias, puesto que Whitacre escribió una preciosa canción, con un estilo muy de banda sonora, que hoy escucharemos en su versión a cuatro voces, interpretada por el Junges Vokalensemble Hannover y dirigida por el propio compositor. Espero que la disfrutéis.


¡Feliz viernes y feliz fin de semana!




Oh! Hush thee, my baby, the night is behind us,  
And black are the waters that sparkled so green.
The moon, o’er the combers, looks downward to find us,
At rest in the hollows that rustle between.

Where billow meets billow, then soft be thy pillow,
Oh weary wee flipperling, curl at thy ease!
The storm shall not wake thee, nor shark overtake thee,
Asleep in the arms of the slow swinging seas!

martes, 7 de enero de 2014

Downton y la nada



Cuando el pasado día 26 abrí Twitter y vi que apenas había comentarios sobre el especial de Navidad de Downton Abbey, supe que algo no iba bien.


Después de una temporada bastante divertida, con alguna que otra sorpresa y una escena que dejó a la mitad de los espectadores bastante traumatizados (¡y cuántas veces van ya!), todos esperábamos un episodio navideño que diera fin alguna de las tramas desarrolladas y que cerrase el año con fuegos artificiales. Todos los seguidores de la serie queríamos que, como el año pasado, el tío Julian nos dejara boquiabiertos y con ganas de más.


Sin embargo, el episodio es una oda a la nada. Cierra la trama más importante de la temporada desinflándola completamente y robándole todo el interés que pudo despertar en su momento, que fue mucho. Me recuerda a esas series tipo Lark Rise to Crandleford (esperaba tanto de esa serie que terminó convirtiéndose en el prototipo de lo que no quiero ver) donde el "caso de la semana" se planteaba como un gran dilema y luego se resolvía, o más bien se disolvía, sin ningún tipo de drama, garra o interés... Un rollo, vaya.


No digo que haya sido un episodio aburrido en sí. La serie tiene una inercia excelente y su maquinaria funciona a la perfección. Y el episodios tiene todos los ingredientes que nos gustan de Downton Abbey: la fotografía es fantástica; el vestuario es brillante; los actores, como siempre, están impecables (aunque las esperadas apariciones de Paul Giamatti y Shirley MacLain han sido una decepción, no ha sido culpa de ellos); hay algún que otro guiño histórico, como el personaje de Freda Ward, esa Wallis Simpson "avant la lettre"; Lady Mary es etérea y bellísima, y cada vez resulta más cálida; Lady Edith es nuestra sufridora favorita (el día que a esta mujer le vaya bien, se nos acaba la serie); la señora Crawley y la condesa viuda funcionan tan bien como dúo cómico que podrían sustituir a Tina y Amy en cualquier entrega de premios; y la incorporación de Lady Rose ha sido un acierto. 


Pero el episodio es una tontuna, no aporta nada, no resuelve nada, es un precioso envoltorio que guarda aire. Entiendo que no todos los años puedes ni quieres dejar a la audiencia patidifusa, pero si la escena final y más impactante de todo el episodio es que dos personajes se den la mano, apaga y vámonos. Lo mejor que podemos decir de él es que es bonito y entretenido. Pero eso, para un especial de navidad como los de Downton, que funcionan más bien como final de temporada, se queda corto. 


Así que entiendo que Twitter fuera un erial y nadie hablara de ellos después de su emisión. Tendremos que incluir en nuestros deseos para el 2014 mucho más drama en Downton, porque lo que es este año, me han dejado bastante indiferente.